Los premios OSCAR se han convertido hoy en día más en una tradición que en una merecida premiación al séptimo arte. El pasado 24 de febrero se festejó la edición numero 80 de este acostumbrado acontecimiento en el tradicional y recordado teatro Kodak, ubicado en California-EEUU. El evento fue dirigido por el maestro de ceremonia Jon Stewart, que, con su controversial humor hizo reír a toda la farándula presente. Joel y Ethan Coen fueron los ganadores de la noche a mejor película y a mejor dirección por “No Country for old men”. En líneas generales el evento me pareció aburrido, lleno de sarcasmo, actores nuevos y mala traducción, todo acompañado con un toque de glamour y caras lindas.
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