A principios de 1966 el “Gabo” apenas terminaba de escribir Cien Años de Soledad, y se encontraba con su fiel compañera Mercedes, listo para enviar la novela rumbo a Buenos Aires. Una vez instalados en la oficina de correos cayeron en la cuenta de que el dinero que tenían no iba a ser suficiente para mandar la novela completa, es así que decidieron enviar la novela en dos partes iguales.
Tuvieron todo el fin de semana para conseguir la otra parte del dinero que los ayudaría a enviar la novela completa.
Pasado el fin de semana, regresaron a la oficina de correos para enviar la otra mitad de la obra y cayeron en cuenta que la habían enviado al revés: las páginas finales antes que las del principio…
Éste es un pequeño relato del origen de una de las mejores obras de la historia de la literatura universal.
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